Es el pilar más importante para conseguir el confort de la vivienda.

El sistema de renovación de aire en una casa Pasiva funciona de la siguiente forma: se impulsa aire fresco a los dormitorios, comedor y salón, y se extrae el aire viciado desde la cocina y baños. El calor contenido en el aire de extracción se transfiere al aire fresco entrante a través de un intercambiador de calor antes de expulsarlo al exterior. El aire de extracción no se mezcla con el aire de impulsión y puede recuperarse hasta el 90% del calor del aire de extracción.

La demanda de calefacción en una casa Pasiva es tan pequeña que es posible utilizar el sistema de ventilación simultáneamente para la distribución de calor. Los dispositivos de calentamiento calientan el aire fresco que se suministra a las habitaciones.

La demanda de calefacción se podría cubrir con una pequeña estufa o calentador sin necesidad de un sistema convencional de radiadores o suelo radiante. De este modo, conseguimos más superficie útil en la vivienda.

El aire de entrada a la casa impulsado por el sistema de renovación de aire pasa por unos filtros que eliminan los contaminantes del aire exterior, como polen, particulas finas y bacterias, en función del filtro elegido. Actualmente sufrimos elevados niveles de contaminación, sobre todo por el tráfico rodado y la calidad del aire exterior a veces es incluso peor que la del interior, por lo que es imprescindible filtrar el aire que respiramos en los espacios interiores para tener una calidad del aire adecuada.

Además para los asmáticos y los alérgicos al polen, el aire filtrado es fundamental y permite reducir al mínimo en casa la exposición al alérgeno en cuestión. Sin contar que dicho filtrado, reduce la cantidad de entrada de polvo en el interior al mínimo, por lo que los alérgicos a los ácaros también se ven beneficiados.

Simultáneamente a la entrada de aire fresco a la casa se produce la expulsión del aire viciado cargado de CO2 y de contaminantes emitidos en el interior. Los espacios interiores pueden estar hasta 7 veces más contaminados que el ambiente exterior. Cuando permanecemos mucho tiempo en el interior sin abrir las ventanas (como, por ejemplo, en los dormitorios en invierno), se alcanzan picos de concentración de CO2 indeseables. Esto a veces es la causa de levantarse por la mañana con la sensación de no haber dormido bien o no haber descansado. Por lo tanto la expulsión de este aire nos asegura la evacuación de estos contaminantes.

Y por último en una casa Pasiva NO ES NECESARIO ABRIR LAS VENTANAS PARA VENTILAR LA CASA, por todo lo dicho anteriormente y porque al abrir las ventanas, además de los contaminantes también entra polvo que después habrá que limpiar.

Una casa Pasiva no solo proporciona ahorro energético y confort, también nos da salud y bienestar al disfrutar de una calidad de aire superior a lo largo de muchos años.